Exterminio o eliminación
sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de
política o de nacionalidad. Bajo el gobierno belga los peores excesos del
Estado Libre disminuyeron, pero el país continuó siendo una enorme bolsa de
mano de obra barata para las empresas europeas que continuaron explotando los
recursos para su exclusivo beneficio, especialmente explotando los inmensos
depósitos de minerales que continuaron saliendo del Congo. Aparte de crear la
infraestructura necesaria (ferrocarriles etc.)
para llevar a cabo esta explotación, los belgas hicieron muy poco para
desarrollar el país. En 1925, los territorios de Ruanda y Burundi fueron
incorporados administrativamente al Congo Belga por delegación de la Liga de
Naciones. Los congoleños continuaron sin tener acceso más que a los últimos
puestos en la administración colonial y sin posibilidad de acceso a la
educación media o superior, manteniendo unos niveles de consumo de
supervivencia. Las grandes explotaciones agrícolas y mineras fueron creando
aldeas para sus trabajadores y fue incrementándose el movimiento de la
población desde el campo a las ciudades, sobre todo a partir de los años
treinta. Entre 1938 y 1955, la población de Kinshasa paso de unos 40.000
habitantes a 325.000. Los misioneros cristianos, mayoritariamente católicos
fueron los responsables de levantar el nivel educativo y mejorar los servicios
médicos. El nivel de alfabetización aumentó considerablemente gracias a la
labor de estos misioneros, aunque hasta mediados de los años 50, ningún
congoleño tenía derecho a una formación más allá del nivel de enseñanza
primaria. Sólo entonces, se abrieron dos universidades. De entre los alumnos de
estas escuelas cristianas, hacia 1920, surgiría Simon Kimbangu , en torno al cual nacería un
movimiento religioso que aunque no explícitamente anti-belga, rápidamente fue
extendiéndose y provocando el temor del gobierno colonial, por lo que en 1921
ordenó el encarcelamiento de su promotor. Las incalculables riquezas que
alberga el territorio congolés han sido objeto permanentemente de la codicia de
reyes, imperios coloniales, multinacionales, políticos y aventureros de las más
diversas categorías, siempre dispuestos a privar a los pueblos de sus recursos
naturales. En el siglo XIX, durante el reparto europeo de África, el Congo fue
entregado al rey Leopoldo II de Bélgica (1835-1909), quien lo gobernó durante
décadas, como si se tratara de su hacienda privada. Eufemísticamente se le
denominó Estado Libre del Congo. El dominio belga fue sanguinario, incluso para
los brutales estándares del colonialismo europeo en África. En la búsqueda de
caucho y marfil, los belgas asesinaron a más de 15 millones de congoleses en
los primeros 30 años de su dominio. Para financiar tan colosal negocio se
sirvió de todo tipo de engaños sobre su obra civilizadora, consiguiendo
aportaciones y préstamos que nunca devolvería, de todo tipo de empresas,
instituciones y el propio estado belga, en 1889 y 1895. Además de crear su
propia empresa para la extracción del caucho y marfil, concedía tierras a
empresas privadas a cambio de un porcentaje sobre los beneficios. Es el caso la
Compañía de Katanga o la Unión Minera del Alto Katanga que a partir de 1905
comenzaron a extraer mineral de cobre con la contrapartida del pago de
un porcentaje al estado, que no era otro que el propio Leopoldo. El
parlamento belga, haciéndose eco de este rechazo internacional, en 1908 obligó
al rey Leopoldo a ceder sus dominios del Estado Libre del Congo, quedando todo
el territorio bajo la autoridad del gobierno, pasado a llamarse Congo Belga.
Pablo Franco Paz 10º K
EL GENOCIDIO, UNA CONSECUENCIA DEL EGOÍSMO
EL GENOCIDIO, UNA CONSECUENCIA DEL EGOÍSMO
El genocidio en el Congo, una de las peores atrocidades producidas por el hombre en toda su historia. Para comenzar, ¿qué es el genocidio? Un genocidio es conocido como exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad.
África fue lugar de uno de los mayores genocidios en la historia, para ser más específicos el Congo. Mientras en Europa se dedicaba a rodear su obra de un aureola de altruismo, en defensa del libre comercio y lucha contra el comercio de esclavos, iba dictando normas por las que expropiaba a los pueblos congoleños de todas sus tierras y recursos e incitaba a su ejército privado, la Fuerza Pública, a servirse de todo tipo de torturas, secuestros y asesinatos para someter a la población a los trabajos forzados que, en un brevísimo periodo de tiempo, le convertiría en uno de los hombres más ricos del mundo.
La explotación de una espantosa magnitud, fue rodeada en Bélgica y Europa, como una campaña publica altruista y civilizadora de un África “salvaje” y no “civilizada”.
Las primeras historias que llegaron a Europa sobre el Congo, estaban relacionadas con las románticas y valerosas exploraciones de los exploradores pioneros, que una vez más volvían a “descubrir” mundos que permanecían inexplorados. La historias sobre Livingston y Stanley se hicieron muy famosas, quizá por que formaban parte de un plan de relaciones públicas que tenía como fin último, conquistar primero y explotar después los vastos recursos del Congo o quizá porque simplemente fueron utilizadas por los dirigentes belgas para sus fines personales.
Hoy en día, la mayoría de la gente común, relacionaría a Livingston y Stanley con el Congo o con algún país exótico de África en vez de con Leopoldo II y el posterior genocidio que allí se cometió. Los artículos, reportajes e historias que escribieron novelistas como Joseph Conrad o Mark Twain entre otros (que no han sido tan promocionadas como las del “doctor Livingston supongo”), vienen a describirnos una parte más cercana a la realidad de la vida de los congoleños, sus “amos” y las grotescas condiciones de vida que les impusieron mientras una pequeña élite belga que obtuvo “riquezas más allá de lo que es capaz de soñar la avaricia”.
Leopoldo II, rey de Bélgica había enviado a finales del siglo XIX, emisarios por todo el mundo para que reportaran la existencia de regiones ricas a las que poder colonizar y como explotar.
Leopoldo publicitó las historias contadas por Stanley y Livingstone sobre la “crueldad esclavista de los árabes” y el grado de retraso y escasa civilización de los pueblos contactados con el fin de que su intención de colonizar aquellos vastos territorios
Este simple pretexto, junto con el interés “absolutamente humanitario” de Leopoldo II, quedó formalizado en 1876 durante la “Conferencia Geográfica” que se desarrolló en Bruselas y en la que se convenció a muchas e importantes personas de diversos ámbitos (desde geógrafos a militares pasando como no, por hombres de negocios) sobre los buenos fines que perseguía tan conmovedora obra. .
Leopoldo II financia tan “altruista” empresa valiéndose de un numeroso compendio de engaños gracias a los cuales obtiene aportaciones económicas y prestamos provenientes de empresas, instituciones e incluso del propio Estado belga. Dichos préstamos jamás serían devueltos.
A finales de la década, en 1878, el rey Leopoldo II establece un consorcio de banqueros para financiar la exploración y colonización del Congo. La “Conferencia de Berlín” (noviembre 1844 – febrero 1845), los Estados y monarquías europeas reconocen la Asociación Internacional del Congo, que pasa a llamarse “Estado Libre del Congo”.
Mientras Leopoldo II dictaba normas arbitrarias que expropiaban propiedades y recursos a los pueblos congoleños, fomentaba a que su brutal ejercito privado (la Fuerza Pública) cometiera todo tipo de atrocidades incluido el sistemático uso de torturas, secuestros, asesinatos etc. con el fin de aterrorizar a la población, sometiéndola a trabajos forzados o a “vender” sus tierras, el resto de Europa se dedicaba a calificar sus acciones como de lucha contra el comercio de esclavos e incluso como defensa del libre comercio .
La “lucha contra el comercio de esclavos” y contra la “escasa civilización” de los congoleños, convirtió a Leopoldo II en apenas un par de décadas, en uno de los hombres más ricos del mundo.
La construcción de estas infraestructuras, orientadas exclusivamente al interés personal, se cobró la vida de una incontable cantidad de seres humanos, en una tremenda agonía de la que no se salvaban ni siquiera los niños de más corta edad.
Los esclavos de todas las condiciones, también fueron explotados para el desarrollo de caucho y la obtención de marfil. Un año después se conquista Katanga (1891 – 1892), región de enormes riquezas minerales y que será un foco de la rivalidad entre las grandes potencias hasta nuestros días. Entre 1895 y 1897 estallaron diversos motines contra la Fuerza Pública que serán reprimidos en poco tiempo y con la acostumbrada dureza.
Leopoldo II creó su propia empresa para la obtención de marfil y caucho, concediendo tierras a diversas empresas e intereses privados a cambio de un porcentaje sobre los beneficios. Era el empresario del momento en el paraíso del libre comercio, es decir de la libre explotación.
Entre 1885 y 1906 el único comercio que existió en el Congo fue el de abalorios y camisetas de algodón que se cambiaban por inmensas tierras fértiles o incluso a cambio de años de trabajo, todo ello cuando no se recurría al terror sobre la población, el saqueo, la destrucción de aldeas y pueblos, chantajes y atroces castigos para aquellos que no cumplían con las ordenes o las tremendas jornadas de trabajo que exigía el monarca para mejorar la productividad.
Luego de haber leído la historia de esta brutalidad cometida por Bélgica, podemos concluir que el rey Leopoldo solo se interesaba en el dinero y no en las vidas del pueblo del Congo que estaba a su “cargo”.
Gabriel Zárate Calderón 10° K
Genocidio un delito internacional:
Bajo el gobierno belga los peores excesos del Estado Libre
disminuyeron, pero el pais continuó siendo una enorme bolsa de mano de obra
barata para las empresas europeas que continuaron explotando los recursos para
su exclusivo beneficio, especialmente explotando los inmensos depósitos de
minerales que continuaron saliendo del Congo.
Los misioneros cristianos, mayoritariamente católicos fueron
los responsables de levantar el nivel educativo y mejorar los servicios
médicos. El nivel de alfabetización aumentó considerablemente gracias a la
labor de estos misioneros, aunque hasta mediados de los años 50, ningún
congoleño tenía derecho a una formación más allá del nivel de enseñanza
primaria. Sólo entonces, se abrieron dos universidades. De entre los alumnos de
estas escuelas cristianas, hacia 1920, surgiría Simon Kimbangu , en torno al
cual nacería un movimiento religioso que aunque no explícitamente anti-belga,
rápidamente fue extendiéndose y provocando el temor del gobierno colonial, por
lo que en 1921 ordenó el encarcelamiento de su promotor.
La historia de la explotación de los recursos económicos del
Congo mientras fue propiedad de Leopoldo II, es una de las historias más
sangrientas de la historia contemporánea. Mientras en Europa se dedicaba a
rodear su obra de un aureola de altruismo, en defensa del libre comercio y
lucha contra el comercio de esclavos, iba dictando normas por las que
expropiaba a los pueblos congoleños de todas sus tierras y recursos e incitaba
a su ejército privado, la Fuerza Pública, a servirse de todo tipo de torturas,
secuestros y asesinatos para someter a la población a los trabajos forzados
que, en un brevísimo periodo de tiempo, le convertiría en uno de los hombres
más ricos del mundo.
El Congo Belga fue el nombre de un territorio administrado
por el Reino de Bélgica en Africa entre 1908 y 1960, año en el que se
independizó con el nombre de República Democrática del Congo. El Congo Belga se
estableció el 15 de noviembre de 1908 tras fuertes presiones internacionales
causadas por el duro régimen de gobierno que ejerció Leopoldo II de Bélgica. El
Congo Belga tuvo existencia hasta que se produjo la independencia del Congo el
30 de junio de 1961.
El antiguo Congo belga habia sido colonizado por una empresa
privada, la Asociación Internacional del Congo, en la que participaba el rey
Leopoldo II de Bélgica.
Paso a ser de Bélgica a la muerte de este en compensación de
múltiples deudas de éste.
La proclamación de la República del Congo dio origen a una
serie de enfrentamientos los cuales fueron frenados gracias a las tropas
enviadas por las Naciones Unidas.
En 1965 el coronell Mobutú logró la unificación del país, el
cual a partir de 1971 recibiría el nombre africano de Zaire
La Crisis del Congo fue un período de desórdenes durante el
desarrollo de la primera república del Congo democrático, que se inició con la
independencia nacional contra la tutela de Bélgica, y terminó con la toma del
poder por parte de Joseph Mobutu. La crisis adoptó formas diversas, entre las
que hay que destacar las luchas anticoloniales, los enfrentamientos tribales,
una guerra de secesión originada en la provincia de Katanga, una intervención
para el mantenimiento de la paz por parte de las Naciones Unidas, y una guerra
fría cuando el país sirvió de escenario para la lucha de influencias en África
entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Dos importantes desapariciones
marcaron la crisis: la del Primer ministro Patrice Lumumba, asesinado en 1961,
y la del Secretario General de la ONU, Dag Hammarskjöld, muerto en un accidente
aéreo.
Walter Paz 10 k
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